A casi todas las mamás les pasa lo mismo en diciembre: compras el regalo, lo abren, lo miran… y a los 5 minutos ya están otra vez en la tablet.
No es que tus hijos sean desagradecidos ni que tú regales mal. Es que hoy nada les hace esperar.
Y la magia de la Navidad siempre fue la espera: la noche del 24, las velitas, la novena.



